lunes, 10 de septiembre de 2018

Día 3 - Mostar y Split

Por la mañana hemos ido primero al super (Konzum) y luego a cambiar pasta. Luego en nuestro cochecillo hemos puesto rumbo a Mostar. Para llegar hemos recorrido unas carreteras de lo más sinuosas, que Helena y yo hemos sufrido con sendos mareillos y como les gustan aquí con doble sentido y un único carril. 😱

La carrera nos ha llevado a cruzar la frontera en un puesto que no parecía que no había sido usado en mucho tiempo. Y toda la experiencia y los alrededores nos han recordado a todas las pelis y series de contrabandistas, narcotraficantes, extraperlistas y demás.

Después de más carretera sinuosa, hemos conseguido llegar a Mostar. Una ciudad que parece muy grande, pero que para nosotras han sido 4 o 5 calles. La zona centro que es lo que está a un lado y otro del puente, parece muy bonito pero casi no se ve de la cantidad de gente y puestos que hay.

Como ya eran las 13.30 hemos decidido que queríamos comer, el hambre acechaba desde hacía tiempo. Y pasando por al lado de unas propias hemos visto que estaban comiendo un pan con algo que olía bien. Así que, nos hemos empeñado en comer burek. Hemos preguntado en un par de sitios y no había, así que tripadvisor al canto a buscar un sitio guay. Y ahí hemos ido. A un patio interior supermono y que nos han dado de comer unos burek y un ćevapi. Super rico y muy barato (18€ en total las 4).

Por la tarde cochecito y esta vez por autopista hemos llegado a Split. Nuestro primer encuentro con la ciudad ha sido un tanto, estresante. La supuesta calle del hotel era un camino cortado, lleno de coches y que ha llegado un momento en el que no podíamos pasar. Así que, Soledad se ha hecho 800 metros marcha atrás esquivando coches para luego meternos en otra calle repleta de coches, mientras Helena investigaba donde estaba el hotel, Rosa se quedaba con todas las maletas e íbamos a buscar un sitio para aparcar.
Hemos aparcado en un lateral de lo que parece un bosque...

El apartamento ha resultado que estaba más allá todavía y en calle peatonal, pero eso sí a 5 minutos del centro. Así que después de dejar las cosas hemos ido a pasear y a cenar.

Esta ciudad es super bonita, parece muy italiana, pero en más bonita, más blanca y mucho más limpia. Este país es muy limpio.

Mañana a las 8.00 con mejor luz, y menos gente la podremos ver en todo su esplendor.




























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